Con una convocatoria muy importante y pese al mal tiempo, el tercer encuentro del ciclo Disidentes reunió a Julia Mengolini y Nicolás Tereschuk para pensar los desafíos del periodismo, las transformaciones de la política y la posibilidad de imaginar otros futuros.

Junto a otra historia, menos visible pero igual de importante: la de los estudiantes, docentes y la comunidad educativa del Instituto Superior N.º 12 “Gastón Gori” que desde la carrera de Comunicación Social hicieron posible el encuentro, en un trabajo colectivo junto al Periodico Pausa y la Asociación de Prensa de Santa Fe.

La lluvia podía ser una excusa, ni el frío, otra. A pesar de que el tiempo estaba empeñado en desalentar cualquier salida, la gente llegó. Y siguió llegando.
En una época en la que casi todo compite por unos segundos de atención, el tercer encuentro de éste ciclo de conversatorios volvió a poner sobre la mesa una pregunta: ¿cómo se construye una conversación pública cuando la desinformación, la violencia digital, la fragmentación y el desencanto parecen ocupar cada vez más espacio?

La presencia de Julia Mengolini y Nicolás Tereschuk permite abordar esa inquietud desde recorridos conectados por una preocupación común: comprender el presente sin renunciar a la posibilidad de transformarlo. Periodista, abogada y escritora, Mengolini llegó al encuentro con una trayectoria atravesada por sul trabajo en medios y por la construcción de Futurock, un proyecto de comunicación independiente y autogestiva. En Las caras del monstruo, su último libro de ensayos, la experiencia personal se cruza con la reflexión sobre el odio, el patriarcado, la hiperdigitalización y las transformaciones políticas y culturales de los últimos años. Idea que se reforzó en la charla en nuestra casa cuando la autora explicó que: la escritura de ese libro nació de una serie de obsesiones que fue elaborando a partir de lecturas, experiencias y discusiones públicas. No se trata solamente de contar lo vivido: también de encontrar palabras para entender el tiempo que nos toca.

La conversación estuvo atravesada por los desafíos del periodismo contemporáneo, y su recorrido abrió preguntas sobre las condiciones en las que se produce información, el hostigamiento en las redes, la construcción de agendas propias y la responsabilidad de sostener una voz periodística en escenarios de fuerte confrontación. La experiencia de Mengolini permite volver sobre una cuestión central: qué significa ‘construir’ un medio cuando las reglas de circulación de la palabra están condicionadas por plataformas, intereses económicos y disputas políticas.

Nicolás, es Tereschuk, y nos aportó una mirada desde la ciencia política y la sociología económica. Politólogo, docente universitario y presidente del Instituto Argentina Grande, su trabajo se concentra en los cambios de la política contemporánea, las dificultades de representación y los dilemas que enfrentan las fuerzas que buscan construir alternativas frente al avance de las nuevas derechas radicales.

El autos de ¡Progres del mundo…!, puso el foco en la necesidad de volver a organizar comunidades reales y reconstruir formas de participación que no queden reducidas a la circulación de mensajes. La reflexión conecto con el sentido del encuentro: la imaginación política no consiste solamente en describir lo que está mal, sino en recuperar la capacidad de pensar proyectos colectivos posibles.

Una conversación que también se aprende haciendo.

Pero el ciclo: Disidentes no se explica únicamente por los nombres que subieron a nuestro living en el SUM del 12.

Si las voces invitadas aportaron experiencia y herramientas para interpretar el presente, el trabajo que sostuvo la propuesta y le dió una dimensión pedagógica: es el de los estudiantes que la piensan, la organizan y la llevan adelante.

El encuentro fue resultado del trabajo compartido entre el Periódico Pausa, la Asociación de Prensa de Santa Fe y la carrera de Comunicación Social del Instituto Superior N.º 12 “Gastón Gori”. Una articulación que no se limitó a convocar especialistas, sino que puso en diálogo el ejercicio profesional, la formación académica y la construcción de espacios públicos de debate.

Por parte de Pausa, el aporte periodístico y la participación de sus integrantes —Ileana Manucci, Valentín Johnston Aragón y Juan Pascual— formaron parte de una experiencia que entiende la comunicación como práctica colectiva. La Asociación de Prensa de Santa Fe sumó su acompañamiento a una iniciativa que vincula el trabajo de los medios con la formación de las nuevas generaciones de periodistas y comunicadores.

Desde el Instituto Superior N.º 12 “gastón Gori”, el protagonismo estudiantil fue una dimensión fundamental. Nerina Farías y Cristofer Palacios estuvieron a cargo, junto a Cecilia Flores y Juan Pablo Spinetta que presentaron a los invitados. A esas tareas se sumaron las responsabilidades técnicas y de realización audiovisual, con la coordinación de los docentes Marco Chacón y Marcos Plot, y los estudiantes: Lucio Novero.

No son detalles menores ni nombres para completar los créditos al final de una actividad. Son parte de lo que sucede cuando la formación profesional deja de ser una explicación abstracta y se convierte en una práctica concreta: organizar tiempos, preparar giones, sostener una conducción, coordinar equipos, resolver necesidades técnicas y comprender que cada intervención forma parte de una producción común.

En esa tarea colaboraron también los Profesores Alejandra Escalas, Fabio Galizzi y Alejandro Brittos. Su participación acompañó un proceso en el que la enseñanza no se reduce a transmitir contenidos, sino que busca crear condiciones para que los estudiantes asuman responsabilidades, articulen saberes y experimenten las exigencias reales del trabajo en comunicación.

El resultado fue una serie de encuentros en el que las preguntas no quedan en el aula ni las ideas se agotan en la exposición de los especialistas. La formación de futuros comunicadores se poneo en movimiento: en la preparación, en la escena, detrás de las cámaras y en el intercambio con quienes llegaron para escuchar y participar.

Contra el ruido, la posibilidad de pensar en común.

Hay una paradoja en el centro de estos debates. Las tecnologías multiplican las posibilidades de publicar, compartir y acceder a información -acá les compartimos el link de la grabación ( https://www.youtube.com/watch?v=5OVJr9nTZSU )-; pero esa abundancia no garantiza, por sí misma, una conversación pública más profunda.

La velocidad no reemplaza la investigación; la viralidad no asegura comprensión; la exposición no equivale a participación.

Las preguntas que atraviesan los relatos de Mengolini y Tereschuk permiten mirar esas tensiones, ligadas a las condiciones del periodismo, la independencia de los medios y las formas contemporáneas de hostigamiento y desinformación.

Y otra, relacionada con la representación política, el debilitamiento de los vínculos colectivos y la dificultad de construir horizontes compartidos en sociedades atravesadas por el desencanto.

En todos los casos aparece una preocupación que también es central para la formación de comunicadores: cómo investigar, narrar y discutir sin quedar atrapados en la lógica de la reacción inmediata. Cómo sostener preguntas cuando el entorno exige respuestas instantáneas. Cómo reconocer que la comunicación no es solamente una cuestión de herramientas, sino también de relaciones, responsabilidades y sentidos en disputa.

Por eso, el valor de Disidentes no se agota en la convocatoria ni en la relevancia de sus invitados. Está también en la posibilidad de que estudiantes, docentes, periodistas y trabajadores de prensa se encuentren en un mismo espacio, compartan preguntas y reconozcan que el pensamiento crítico no es una consigna que se pronuncia desde un escenario: es una práctica que se construye con otros.

La concurrencia, especialmente significativa de estos encuentros del 2026 confirman el interés por sostener esos espacios de intercambio. En tiempos de conversaciones que muchas veces se interrumpen antes de empezar, reunirse para escuchar, preguntar y discutir sigue siendo una forma concreta de participación.

Y Disidentes continuará con esa apuesta: generar encuentros para abordar las distintas dimensiones del presente desde una mirada plural, crítica y comprometida con la comunicación pública y de calidad. Una iniciativa que enlaza el trabajo periodístico con la educación y que encuentra en sus estudiantes no solamente destinatarios de una actividad, sino protagonistas de su realización y donde la conversación sigue abierta. Pronto les estaremos contando las nuevas propuetsas.

Las constancias de participación y los certificados ya se encuentran disponibles en este link.